lunes, 26 de octubre de 2015

LEANDRO PINTO - ENTREVISTA

                                

1) Todo escritor tiene una motivación interna que le provoca el escribir relatos o novelas. ¿Qué es lo que te motiva a ti escribir literatura de terror? 
Es una pregunta que me hago muy a menudo. ¿Por qué? ¿Por qué la oscuridad, lo luctuoso, lo sobrenatural y lo inexplicable? Es evidente que la influencia de las lecturas que a uno más le apasionan tiene mucho que ver en la motivación interna que mencionas, pero pienso que también está relacionado con una actitud hacia la vida. Pese a los estados de felicidad en los que suelo moverme en mi existencia cotidiana, se vuelve forzoso el vislumbre de que la vida es, en su esencia, una experiencia oscura y tétrica, y creo que esta contemplación termina canalizando en lo que uno escribe. A veces creo que escribo sobre estos temas para huir de mis propios miedos, para crear monstruos ficticios que sean más espeluznantes y esencialmente poderosos que esos monstruos reales que nos acechan a todos —las enfermedades, los accidentes, las calamidades, la muerte—. Pero por sobre todas las cosas siento una atracción irresistible ante el terror como sentimiento humano; se trata de una de las reacciones más primitivas del hombre y está relacionada con su enfrentamiento a lo desconocido, hacia aquello que no puede explicar con racionalidad. Este encuentro genera momentos dramáticos que no creo que sean posibles en otro género, o al menos no con la misma intensidad. Se trata, quizá, de intentar provocar en mis lectores todo aquello que he sentido, como lector, ante la ingente cantidad de narrativa de terror que he consumido y que consumo a diario. 

2) ¿Qué existe dentro de Leandro escritor?, y ¿qué está en el fondo de Leandro persona? 
En realidad creo que son un mismo ente. Al principio de mi experiencia como escritor puede que existiera una clara diferencia entre la «persona» y el «escritor», pero conforme el oficio ha ido arraigando en mi vida esa línea se ha difuminado y la mayoría de mis actos cotidianos giran en torno a mi actividad literaria. Esto se debe a que dedico mucho tiempo a la labor, y durante todo aquel tiempo que no puedo dedicarle mi mente vuelve una y otra vez al proyecto que tengo entre manos o a los libros que estoy leyendo —incluso en sueños—. Pienso que dentro del Leandro escritor existe una especie de bestia desaforada que tiene mucho que contar y muy poco tiempo para hacerlo; un híbrido entre criatura productora y asimiladora de historias que aúlla y se lamenta por las limitaciones físicas del cuerpo en donde está alojada. Es ahí donde entra el Leandro persona: un ser humano con las necesidades físicas habituales, que debe alimentarse y atender deberes sociales y dormir, aunque sean unas pocas horas al día; también se trata de un sujeto más bien jovial y despreocupado, que intenta sobre todas las cosas pasárselo bien haciendo lo que más le gusta y evitar que muera su niño interior; y también es un tipo bastante curioso y un poco ávido culturalmente; desdeña el ejercicio físico —aunque deba plegarse a unas rutinas básicas— y le gusta madrugar y jugar al Scrabble. 
3) ¿En ese mundo de lector, qué autores han dejado huella en ti y, como escritor, qué autores han influido en tu estilo narrativo? 
Puede que exista alguna diferencia entre ambas categorizaciones, pero en muchos aspectos los 
autores que dejan huella en uno son aquellos que terminan influyendo inevitablemente en la conformación del propio estilo. Hay autores, eso sí, que aunque me han marcado profundamente jamás se me ocurriría intentar emular, dado los niveles inalcanzables de su genialidad: William Faulkner, Franz Kafka, Henry Miller, James Joyce. Curiosamente, ninguno de ellos está relacionado con el terror, y esto no deja de ser un alivio. Los dos autores que más han influido en la conformación de mi estilo actual son H. P. Lovecraft y Edgar Allan Poe, aunque también he aprendido cosas muy interesantes de Arthur Machen, Robert Bloch y Ann Radcliffe, autores clásicos de terror a los que admiro profundamente. En cualquier caso, creo que a esta altura me sería casi imposible rastrear e identificar los rasgos de estilo visibles que he asimilado de cada autor que me ha fascinado en el momento de leerle; esto se debe quizá a que siento admiración por demasiados. También es verdad que pese a la necesidad de mantener una voz narrativa más bien regular a lo largo de la propia trayectoria, es cierto que cada obra requiere de un estilo particular, de un tono característico a través del cual el autor reinventa su propio universo. 
4) ¿Cómo viviste la experiencia cuando La Casa del Libro incluyó tu libro Pandemonio en la lista de recomendados y te invitaron a la Feria del Libro en Madrid? 
Fue alucinante porque el furor de Pandemonio se produjo en apenas un par de semanas fulgurantes, y cuando ya llevaba dos meses en la calle —por suerte, parece que perdura hasta hoy, y ruego que siga por los siglos de los siglos, amén—. Todo empezó cuando un grupo de lectura adoptó el libro en Sant Andreu de la Barca (Barcelona). La voz se 
fue corriendo y dado el excelente servicio de la tienda on-line de la página, se registró un interesante volumen de ventas. Es verdad que el libro no permaneció demasiado tiempo en este privilegiado altar, dado que la página suele actualizar sus listas de recomendados con bastante asiduidad, pero sin duda este posicionamiento ayudó grandemente a que el libro llegara a mucha gente, especialmente en la península. Y esto pudo acarrear, quizá, la invitación a participar en la Feria del Libro de Madrid, experiencia espectacular e inolvidable. Llevo seis años consecutivos participando en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, de la que me siento orgulloso y que se ha convertido en una especie de atalaya habitual, un punto de encuentro fijo con los lectores año tras año; pero lo cierto es que la magnitud casi fastuosa de la feria en el Parque del Retiro logró encandilarme. Me sorprendió la excelente disposición de los lectores que se pasaron por la caseta y se llevaron Pandemonio a sus casas, además de la maratónica asistencia de público que pude percibir. Ello me llevó a pensar que pese al malestar actual de la cultura, todavía hay una importantísima cantidad de gente que se interesa por la lectura, y que esto, inevitablemente, está relacionado con la densidad de población de las latitudes por las que uno se mueve. 
5) ¿En qué te inspiraste para escribir el pequeño relato Renacer? ¿Lo tenías en mente, o te surgió un día cualquiera?
En la sección «Dedos inquietos» de El Disparaletras suelo colgar algún microrrelato de vez en cuando. Son apenas unas reducidas chispas de creatividad que, dada su naturaleza efímera, no pueden extenderse más allá de las doscientas o 
trescientas palabras; me gusta compartir estos escritos con la gente que frecuenta el blog. Renacer es, precisamente, el más autobiográfico de los todos los pequeños relatos de la sección, ya que surge tras un período bastante confuso en mi vida, después de que unos problemas pegajosos y molestos se hubieran adueñado de mi voluntad y tras sentirme atrapado por ciertas dudas de tipo existencial. Fue un despertar paulatino y perezoso, pero hace poco sentí que me desperezaba y que recuperaba las fuerzas. Como suelo hacer, planteé la cuestión desde un punto de vista necrológico, hablando de la angustia de un muerto viviente que de pronto siente su boca y sus ojos llenos de tierra mortuoria y que emplea toda su voluntad por vencer esos abismos que parecen insalvables y regresar a la superficie. Fue mi primera manifestación en el blog después de largos meses de ausencia, y los comentarios que dejaron algunas personas me hicieron entender que, en cierta manera, era un regreso que alguien esperaba. Pero la verdad es que fue muy divertido y me gustaría ampliar el concepto hacia algo más ambicioso: tal vez un relato o una novela narrada en primera persona acerca del drama cotidiano de un muerto viviente de nuevo entre los vivos —creo que las dudas existenciales de este personaje sí serían brutales, y no las que atravesé yo hace poco, ¿no crees?—
6) Menciona algunos otros proyectos tuyos para el futuro. 
Ahora mismo estoy enfrascado en varios proyectos porque los que siento una ilusión tremenda. Por un lado, preparo afanosamente la publicación de mi próximo libro, que será un volumen de relatos al estilo  Clive Barker —al menos en su estructura: pocos relatos de considerable extensión, como hiciera Barker en sus Libros de sangre—. El 
manuscrito ha pasado ya por varios procesos de corrección y esperamos tenerlo en la calle en cuestión de meses. Trabajo además en una novela de terror acerca de unas criaturas antropófagas temibles que asolan una comunidad agrícola, y también perfilo algunos bosquejos de una novela en 
la que intuyo que invertiré no poco tiempo y esfuerzo, ya que plantea la instauración de una maldición ancestral en un pueblo y puede que tenga frentes narrativos en diversos momentos cronológicos, lo cual da origen a un planteamiento vasto y ambicioso. Y también, como siempre, estoy al acecho de cualquier idea que pueda surgir, de cualquier ramalazo o postal difusa latente entre la niebla de la vida cotidiana que dé origen, como suele ocurrir, a una historia o a un 
retazo de ella, cosa que siempre, como bien sabes, se puede trasladar a un papel en blanco... 

Muchísimas gracias por darme esta entrevista, la cual espero que todos mis seguidores del blog te puedan conocer mucho mas.
Un verdadero placer Leandro!!! 
http://leandropinto.jimdo.com 














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